COMISION DE ECUMENISMO Y DIALOGO INTERRELIGIOSO DE LA ARQUIDIOCESIS DE BUENOS AIRES

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ACTIVIDADES
 

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (SOUC 2021)

souc

En el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo, que tienen un hondo significado. En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, las Iglesias adoptan otras fechas, por ejemplo, en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha significativa para la unidad de la Iglesia.

Buscar la unidad durante todo el año:
Invitamos a utilizar estos materiales a lo largo de todo el año para orar juntos para llegar a la plena unidad querida por Cristo.
Estos materiales se ofrecen con el entendimiento de que siempre que sea posible se adaptarán localmente.. Tal adaptación debería hacerse a través de una colaboración ecuménica. En algunos lugares estas estructuras ecuménicas para adaptar los materiales ya existen.
Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente incorporar a sus propias celebraciones oraciones y textos de la Semana de Oración.

CONTENIDO

 

COMUNIDAD DE GRANDCHAMP

Breve descripción de la redacción de los textos y sobre la comunidad responsable los mismos.

OCTAVARIO

Domingo 23 de mayo - DÍA 1 del OCTAVARIO - Llamados por Dios: «No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros» (Juan 15, 16a)

Lunes 24 de mayo - Día 2 del OCTAVARIO - Madurar internamente: «Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros» (Juan 15, 4a)

Martes 25 de mayo - Día 3 del OCTAVARIO - Formar un solo cuerpo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 15, 12b)

Miércoles 26 de mayo- Día 4 del OCTAVARIO - Orar juntos: “Ya no os llamaré siervos ... A vosotros os llamo amigos” (Juan 15, 15)

Jueves 27 de mayo - Día 5 del OCTAVARIO - Dejarse trasformar por la Palabra: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra…” (cf. Juan 15, 3)

Viernes 28 de mayo - Día 6 del OCTAVARIO - Acoger a los demás:  “Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero” (cf. Juan 15, 16b)

Sábado 29 de mayo - Día 7 del OCTAVARIO - Crecer en unidad: “Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos” (Juan 15, 5a)

Domingo 30 de mayo - Día 8 del OCTAVARIO - Reconciliarse con toda la creación: “Para que participéis en mi alegría y vuestra alegría sea completa” (Juan 15, 11)

 

 

COMUNIDAD DE GRANDCHAMP

La Comunidad de Grandchamp, en Suiza, a la que se ha confiado la tarea de redactar los textos del subsidio para este año, está compuesta actualmente por unas cincuenta hermanas de diferentes tradiciones cristianas y de diferentes países. Fundada en la primera mitad del siglo XX, desde el principio ha cultivado fuertes lazos tanto con la Comunidad de Taizé, como con el Padre Paul Couturier, una figura clave en la historia de la Semana de Oración. Las religiosas se han visto obligadas a permanecer en aislamiento desde el 5 de enero debido al coronavirus. Acostumbradas a vivir el carisma de la apertura al diálogo y al encuentro, han tenido que reorganizar lamentablemente su tiempo juntas: cada una puede rezar en su propia habitación, han tenido que cerrar las puertas de la recepción y cancelar las celebraciones previstas. Sin embargo, siguen tocando las campanas del mediodía. "La pandemia no puede detener la oración", nos escribe la hermana Svenja, invitándonos a seguir las actualizaciones en línea que continuarán realizando. "Tal vez este tiempo sea una oportunidad para alimentar la oración personal", leemos en su Facebook, "y para vivir aún más profundamente el tema que hemos preparado".
La celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se compone de tres secciones, "vigilias", tomadas del modelo de la Comunidad de Grandchamp. La primera vigilia se centra en la unidad de la persona en sí misma y en el morar en Cristo; la segunda expresa el deseo de redescubrir la unidad visible entre los cristianos; la tercera está abierta a la unidad de todos los pueblos, de toda la creación. Según las costumbres de las distintas tradiciones de pertenencias, se contemplan ciertos gestos de acompañamiento que se pueden realizar de diferentes maneras. "Acercarse a los demás, vivir juntos en comunidad con otras personas, a veces muy diferentes a nosotros, constituye un desafío", escriben las hermanas, reconociendo la valiosa enseñanza del hermano Roger de Taizé: "No hay amistad sin sufrimiento purificador, no hay amor al prójimo sin la cruz. Sólo la cruz nos permite conocer la inescrutable profundidad del amor". Las religiosas subrayan cuan importante es la oración de Jesús por la unidad, que es "una invitación a volver a él y, por consiguiente, a acercarnos los unos a los otros, alegrándonos de nuestra diversidad".

Las urgencias de los pueblos reflejadas en los temas de las Semanas de Oración

Si la sabiduría de la vida contemplativa de la comunidad monástica de Grandchamp ha confluido en el texto guía de la Semana de Oración 2021, de la misma manera las experiencias de otras realidades ecuménicas dispersas en los diferentes continentes han producido otras tantas ayudas que han sido influenciadas por diferentes contextos sociales y religiosos. Esto significa que hablar de ecumenismo y orar por el ecumenismo es algo que se mueve "desde abajo" y tiene que ver con el nivel del debate teológico, pero también con los estilos de vida, los gestos, en esencia con lo que al académico Brunetto Salvarani le gusta definir como "ecumenismo de la puerta de al lado". Al examinar los temas de las ediciones más recientes, en el Brasil o Malta, por ejemplo, se destacó la sensibilidad a la acogida; en la India, donde los cristianos siguen siendo una minoría, el tema elegido se refería a lo que el Señor exige de los creyentes en Jesús; en Letonia se evocó la maravilla por la belleza de la creación; en Alemania la reconciliación, en Indonesia el compromiso con la justicia.

Las palabras del Papa Francisco para la unidad

La preocupación por los más pobres y el llamamiento a fortalecer en las sociedades el principio de solidaridad; el llamamiento a mostrar hospitalidad a los débiles y perseguidos: fueron estos los énfasis expresados por el Papa Francisco durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en 2019 y 2020. Hace un año, en particular, el Pontífice recordó que el barco en el que se encontraba Pablo, antes de encallar cerca de la  costa de Malta, había estado a merced de la tormenta durante varios días, y mientras todos perdían toda esperanza de supervivencia, era el apóstol quien los tranquilizaba, él que era un prisionero y por lo tanto uno de los más vulnerables. Estábamos al principio de esa pandemia, aún impredecible y desconocida, que devastaría el planeta. La humanidad está todavía en una tormenta, aquella que el Papa habría evocado de nuevo en el extraordinario momento de oración en la desierta Plaza de San Pedro el pasado 27 de marzo de 2020. La unidad aún se hace imprescindible anhelo, urgencia, esperanza. Aun la oración es tan necesaria.

 

 

 

OCTAVARIO

 

 
DÍA 1

 

Domingo 23 de mayo - DÍA 1 del OCTAVARIO

Llamados por Dios: «No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros» (Juan 15, 16a)

MEDITACIÓN

El comienzo de este itinerario es un encuentro entre el ser humano y Dios, entre la criatura y el Creador, entre el tiempo y la eternidad.
Abrahán escuchó la llamada: «Ve a la tierra que te mostraré». Génesis 12, 1-4. Al igual que Abrahán, estamos llamados a dejar lo que nos es familiar e ir al lugar que Dios nos ha preparado en lo más profundo de nuestro corazón. En el camino, nos transformamos más y más en nosotros mismos, en las personas que Dios ha deseado que seamos desde el principio. Y al seguir la llamada que Dios nos hace, Juan 1, 35-51, nos convertimos en una bendición para nuestros seres queridos, para aquellos que están a nuestro lado y para nuestro mundo.
El amor de Dios nos busca. Dios se hizo humano en Jesús, en quien encontramos la mirada de Dios. En nuestras vidas, como en el Evangelio de Juan, la llamada de Dios se escucha de diferentes formas. Acariciados por su amor nos ponemos en marcha. Y este encuentro nos lleva por sendas de transformación, en las que avanzamos bajo el resplandor de ese comienzo de amor que siempre se renueva.
*Un día llegaste a comprender que, sin darte cuenta de ello, ya estaba inscrito en lo más profundo de tu ser un “sí” al Señor. Y fue así como te decidiste a seguir los pasos de Cristo... En el silencio de la presencia del Señor, escuchaste: «Ven, sígueme; te daré un lugar para el descanso de tu corazón».* Las fuentes de Taizé (2000) p. 52.

ORACIÓN

JESUCRISTO, TÚ NOS BUSCAS, DESEAS OFRECERNOS TU AMISTAD
Y LLEVARNOS A UNA VIDA CADA VEZ MÁS PLENA.
DANOS LA CONFIANZA PARA RESPONDER A TU LLAMADA,
PARA QUE NOS DEJEMOS TRANSFORMAR
Y NOS CONVIRTAMOS EN TESTIGOS DE TU TERNURA PARA EL MUNDO.

DÍA 2

 

Lunes 24 de mayo - Día 2 del OCTAVARIO

Madurar internamente:«Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros» (Juan 15, 4a)

MEDITACIÓN

El encuentro con Jesús da lugar al deseo de estar en él y permanecer en él: es el tiempo en el que el fruto madura.
Siendo como nosotros, plenamente humano, Jesús creció y maduró. Vivió una vida simple, arraigada en las prácticas de su fe judía. En esta vida oculta en Nazaret, donde aparentemente no sucede nada extraordinario, era el Padre quien lo alimentaba Efesios 3, 14-21.
María contempló las acciones de Dios en su vida y en la de su hijo. Ella atesoraba todas estas cosas en su corazón Lucas 2, 41-52. Así, poco a poco, ella abrazó el misterio de Jesús.
También nosotros necesitamos un largo período de maduración, toda una vida, para sumergirnos en la profundidad del amor de Cristo, para dejar que él permanezca en nosotros y para que nosotros podamos permanecer en él. Sin que sepamos cómo, el Espíritu hace que Cristo habite en nuestros corazones.
Y es a través de la oración, de la escucha de la Palabra, del compartir con otros y poner en práctica lo que hemos entendido, cómo nuestra interioridad se fortalece.
*Si dejamos que Cristo descienda a las profundidades de nuestro ser... Él penetrará en la mente y en el corazón, alcanzará nuestra carne hasta nuestro ser más íntimo, hasta que nosotros experimentemos algún día las profundidades de la misericordia.* Las fuentes de Taizé (2000) p.134

ORACIÓN

ESPÍRITU SANTO, HAZ QUE RECIBAMOS EN NUESTROS CORAZONES LA PRESENCIA DE CRISTO, Y APRECIARLO COMO UN SECRETO DE AMOR.
ALIMENTA NUESTRA ORACIÓN, ILUMINA NUESTRA LECTURA DE LAS ESCRITURAS,
ACTÚA EN NOSOTROS PARA QUE LOS FRUTOS DE TUS DONES
PUEDAN PACIENTEMENTE CRECER EN NOSOTROS.

DÍA 3

 

Martes 25 de mayo - Día 3 del OCTAVARIO

Formar un solo cuerpo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 15, 12b)

MEDITACIÓN

En la víspera de su muerte, Jesús se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos Juan 13, 1-15; 34-35.. Sabía la dificultad de vivir juntos y la importancia del perdón y del servicio mutuo. «A menos que te lave», le dijo a Pedro, «no tienes nada que compartir conmigo».
Pedro aceptó que Jesús se pusiera a sus pies; fue lavado y tocado por la humildad y ternura de Cristo. Más tarde seguiría el ejemplo de Jesús y serviría a la comunidad de los fieles de la Iglesia primitiva.
Jesús desea que la vida y el amor fluyan a través de nosotros como la savia a través de la vid, para que las comunidades cristianas sean un solo cuerpo. Pero tanto hoy, como en el pasado, no es fácil vivir juntos. A menudo nos enfrentamos a nuestras propias limitaciones. A veces no amamos lo suficiente a quienes están cerca de nosotros en la comunidad, la parroquia o la familia.
Hay momentos en los que nuestras relaciones se rompen por completo. Cristo nos llama a revestirnos de compasión Colosenses 3, 12-17., y nos ofrece siempre nuevas oportunidades de comenzar. Tomar conciencia de que somos amados por Dios nos mueve a aceptarnos mutuamente con nuestras virtudes y defectos.
Es entonces cuando reconocemos la presencia de Cristo en medio de nuestras
vidas.
“Desde tu pequeñez, ¿eres artífice de reconciliación en la comunión del amor, que es el Cuerpo de Cristo, su Iglesia? ¡Alégrate! Estás sostenido por la comunidad. Ya no estás solo, en todas las cosas avanzas junto con tus hermanos y hermanas. Con ellos, estás llamado a vivir la parábola de la comunidad.”                                   Las fuentes de Taizé (2000), pp. 48-49

ORACIÓN

DIOS, PADRE NUESTRO,
TÚ NOS REVELAS TU AMOR EN CRISTO Y EN NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS.
ABRE NUESTROS CORAZONES PARA QUE PODAMOS ACEPTARNOS
CON NUESTRAS DIFERENCIAS Y VIVIR RECONCILIADOS.
CONCÉDENOS VIVIR UNIDOS EN UN SOLO CUERPO,
PARA QUE SE MANIFIESTE EL REGALO DE NUESTRA PROPIA PERSONA.
QUE JUNTOS SEAMOS UN REFLEJO DE CRISTO VIVO.

DÍA 4

 

Miércoles 26 de mayo- Día 4 del OCTAVARIO

Orar juntos: “Ya no os llamaré siervos ... A vosotros os llamo amigos” (Juan 15, 15)

MEDITACIÓN

Dios ansía relacionarse con nosotros. Nos busca como buscaba a Adán, llamándolo en el jardín: «¿Dónde estás?» (Gén 3, 9)
En Cristo, Dios vino a nuestro encuentro. Jesús vivió en oración, íntimamente unido a su Padre, mientras establecía relaciones de amistad con sus discípulos y con todos lo que encontraba. Les dio a conocer lo que era más preciado para él: la relación de amor con su Padre, que es también nuestro Padre. Jesús y los discípulos, arraigados en la riqueza de su tradición judía, cantaron salmos juntos. En otras ocasiones, Jesús se retiraba para orar en soledad.
La oración puede ser individual o compartida con otros. Puede expresar asombro, queja, intercesión, acción de gracias o simple silencio. A veces el deseo de rezar está ahí, pero se tiene la sensación de no poder hacerlo. Lucas 11, 1-4. Dirigirse a Jesús y decirle «enséñame» puede allanar el camino. Nuestro mismo deseo, es ya oración.
Reunirse en un grupo nos ofrece apoyo. A través de himnos, palabras y silencio, se crea comunión. Si rezamos con cristianos de otras tradiciones, nos sorprenderá sentirnos unidos por un vínculo de amistad que proviene de aquel que está más allá de toda división. Las formas pueden variar, pero es el mismo Espíritu quien nos une. Romanos 8, 26-27.
“En lo cotidiano de nuestra oración común, el amor de Jesús brota dentro de nosotros, no sabemos cómo. La oración común no nos exime de la oración personal. La una sostiene a la otra. Dediquemos un tiempo cada día para renovar nuestra intimidad personal con Jesucristo.” La regla de Taizé en francés e inglés (Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano, Gran Bretaña), pp. 19 y 21
ORACIÓN
SEÑOR JESÚS, TODA TU VIDA FUE ORACIÓN, PERFECTA ARMONÍA CON EL PADRE.
A TRAVÉS DE TU ESPÍRITU, ENSÉÑANOS A ORAR SEGÚN TU VOLUNTAD DE AMOR.
QUE LOS FIELES DEL MUNDO ENTERO SE UNAN EN INTERCESIÓN Y ALABANZA.
Y QUE VENGA TU REINO DE AMOR.

DÍA 5

 

Jueves 27 de mayo - Día 5 del OCTAVARIO

Dejarse trasformar por la Palabra: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra…” (cf. Juan 15, 3)

MEDITACIÓN

La Palabra de Dios está muy cerca de nosotros (Deuteronomio 30, 11-20). Es una bendición y una promesa de felicidad. Si abrimos nuestros corazones, Dios nos habla y pacientemente transforma lo que se está muriendo en nosotros. Elimina lo que impide el crecimiento de la vida real, así como el viñador poda la vid.
Meditar regularmente un texto bíblico, solo o en grupo, cambia nuestra perspectiva.
Muchos cristianos rezan las Bienaventuranzas todos los días (Mateo 5, 1-12). Las Bienaventuranzas nos revelan una felicidad que está oculta en aquello que aún no se ha cumplido, una felicidad que permanece a pesar del sufrimiento: bienaventurados aquellos que, tocados por el Espíritu, ya no retienen sus lágrimas, sino que las dejan fluir y así reciben consuelo. A medida que descubren la fuente oculta dentro de su paisaje interior, crece en ellos el hambre de
justicia y la sed de comprometerse con otros por un mundo de paz.
Estamos llamados constantemente a renovar nuestro compromiso con la vida a través de nuestros pensamientos y acciones. Hay momentos en los que ya disfrutamos, aquí y ahora, de la bendición que se cumplirá al final de los tiempos.
Ora y trabaja para que Dios reine.
Que durante toda la jornada la Palabra de Dios
vivifique tu trabajo y tu descanso.
Mantén en todo el silencio interior para que puedas habitar en Cristo.
Deja que el espíritu de las Bienaventuranzas colme tu vida:
alegría, sencillez, misericordia.
Estas palabras son recitadas diariamente
por la Comunidad de las Hermanas de Grandchamp

ORACIÓN

BENDITO SEAS, DIOS PADRE NUESTRO,
POR EL DON DE TU PALABRA EN LA SAGRADA ESCRITURA.
BENDITO SEAS POR SU PODER TRANSFORMADOR.
AYÚDANOS A ELEGIR LA VIDA Y GUÍANOS CON TU ESPÍRITU,
PARA QUE PODAMOS EXPERIMENTAR LA FELICIDAD
QUE TANTO DESEAS COMPARTIR CON NOSOTROS.

DÍA 6

 

Viernes 28 de mayo - Día 6 del OCTAVARIO

Acoger a los demás:  “Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero” (cf. Juan 15, 16b)

MEDITACIÓN

Cuando nos dejamos transformar por Cristo, su amor crece y da fruto en nosotros. Acoger al otro es una forma concreta de compartir el amor que está dentro de nosotros (Génesis 18, 1-5.). A lo largo de su vida, Jesús acogió a todos los que encontró. Los escuchó y se dejó tocar por ellos sin tener miedo de su sufrimiento.
En el relato de la multiplicación de los panes (Marcos 6, 30-44), Jesús se conmueve y siente compasión después de ver a la multitud hambrienta. Él sabe que toda la humanidad necesita ser alimentada, y que solo él puede satisfacer realmente el hambre de pan y la sed de vida.
Pero no desea hacer esto sin sus discípulos, sin contar con ese poco que ellos podían ofrecer: cinco panes y dos peces.
Incluso hoy nos llama a ser colaboradores suyos en su incondicional preocupación por los demás. A veces, algo tan pequeño como una mirada amable, un oído atento o nuestra presencia es suficiente para que una persona se sienta acogida. Cuando le ofrecemos nuestras pobres habilidades a Jesús, él las usa de una manera sorprendente.
Entonces experimentamos lo que hizo Abrahán, porque es dando que recibimos, y cuando acogemos a los demás, somos bendecidos en abundancia.
Es Cristo mismo a quien recibimos como invitado.
La regla de Taizé en francés e inglés (2012) p. 103
¿Encontrarán en nosotros las personas que acogemos día a hombres y mujeres
radiantes con Cristo, nuestra paz?
Las fuentes de Taizé (2000) p. 60

ORACIÓN

JESUCRISTO,
DESEAMOS ACOGER A LOS HERMANOS Y HERMANAS
QUE ESTÁN CON NOSOTROS.
SABES QUE FRECUENTEMENTE NOS SENTIMOS
IMPOTENTES ANTE SU SUFRIMIENTO,
SIN EMBARGO, TÚ SIEMPRE TE ADELANTAS
Y LOS ACOGES CON COMPASIÓN.
HÁBLALES A TRAVÉS DE NUESTRAS PALABRAS,
APÓYALOS A TRAVÉS DE NUESTROS ACTOS,
Y DEJA QUE TU BENDICIÓN DESCANSE SOBRE TODOS NOSOTROS.

DÍA 7

 

Sábado 29 de mayo - Día 7 del OCTAVARIO

Crecer en unidad: “Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos” (Juan 15, 5a)

MEDITACIÓN

En la víspera de su muerte, Jesús oró por la unidad (Jn 17, 20-23) de aquellos que el Padre le había entregado: «para que todos sean uno (...); para que el mundo crea».
Unidos a él, como el sarmiento a la vid, compartimos su misma savia que circula en nosotros y nos revitaliza.
Cada tradición busca llevarnos al corazón de nuestra fe: la comunión con Dios, a través de Cristo, en el Espíritu. Cuanto más vivimos esta comunión, más nos unimos con otros cristianos y con toda la humanidad (1 Corintios 1, 10-13; 3, 21-23). Pablo denuncia una actitud que ya había amenazado la unidad de los primeros cristianos: absolutizar la propia tradición en detrimento de la unidad del cuerpo de Cristo.
Las diferencias se convierten entonces en divisiones en lugar de enriquecernos mutuamente. Pablo tuvo una visión muy amplia: «Todos son tuyos, y tú eres de Cristo, y Cristo es de Dios» (1 Cor 3, 22-23).
La voluntad de Cristo nos compromete con un camino de unidad y reconciliación.
También nos compromete a unir nuestra oración a la suya: «que todos sean uno (...); para que el mundo crea» (Jn 17, 21).
Nunca os resignéis al escándalo de la separación de los cristianos que con tanta facilidad profesan el amor al prójimo y, sin embargo, permanecen divididos.
Haz de la unidad del cuerpo de Cristo tu incansable preocupación.
La regla de Taizé en francés e inglés (2012) p. 13

ORACIÓN

ESPÍRITU SANTO,
FUEGO VIVIFICADOR Y ALIENTO SUAVE,
VEN Y PERMANECE EN NOSOTROS.
RENUEVA EN NOSOTROS LA PASIÓN POR LA UNIDAD,
PARA QUE PODAMOS VIVIR CONSCIENTES DEL VÍNCULO QUE NOS UNE A TI.
QUE TODOS LOS QUE NOS HEMOS ENTREGADO A CRISTO EN EL BAUTISMO
NOS UNAMOS Y DEMOS TESTIMONIO DE LA ESPERANZA QUE NOS SOSTIENE.

DÍA 8

 

Domingo 30 de mayo - Día 8 del OCTAVARIO

Reconciliarse con toda la creación: “Para que participéis en mi alegría y vuestra alegría sea completa” (Juan 15, 11)

MEDITACIÓN

El himno a Cristo de la Epístola a los Colosenses (Colosenses 1, 15-20) nos invita a cantar la alabanza de la salvación de Dios, que abarca todo el universo. A través de Cristo crucificado y resucitado, se ha abierto un camino de reconciliación; la creación también está destinada a un futuro de vida y de paz.
Con los ojos de la fe, vemos que el reino de Dios es una realidad muy cercana pero también muy pequeña, apenas visible, como una semilla de mostaza (Marcos 4, 30-32). Sin embargo, está creciendo. Incluso en la angustia de nuestro mundo, el Espíritu del Resucitado está trabajando. Nos alienta a involucrarnos, con todas las personas de buena voluntad, en la búsqueda incansable de la justicia y la paz, y a asegurarnos de que la tierra vuelva a ser un hogar para todas las criaturas.
Participamos en la obra del Espíritu: que la creación en toda su plenitud pueda continuar alabando a Dios. Cuando la naturaleza sufre, cuando los seres humanos son aplastados, el Espíritu de Cristo resucitado no permite que nos descorazonemos, sino que nos invita a tomar parte en la obra de la salvación.
La novedad de la vida que trae Cristo, por oculta que sea, es una luz de esperanza para muchos. Es una fuente de reconciliación para toda la creación y contiene un gozo que nos trasciende: «para que mi gozo pueda estar en ti, y que tu gozo sea completo» (Jn 15, 11).
¿Te gustaría celebrar la novedad que la vida de Cristo te ofrece a través del Espíritu Santo y dejar que viva en ti, y entre nosotros, y en la Iglesia, y en el mundo y en toda la creación?
Segunda promesa hecha durante la profesión
en la Comunidad de Grandchamp

ORACIÓN

TRINIDAD SANTA, TE DAMOS LAS GRACIAS POR HABERNOS CREADO Y AMADO.
TE AGRADECEMOS TU PRESENCIA EN NOSOTROS Y EN LA CREACIÓN.
HAZ QUE PODAMOS APRENDER A MIRAR EL MUNDO COMO TÚ LO MIRAS, CON AMOR.
CON LA ESPERANZA DE ESTA VISIÓN,
HAZ QUE PODAMOS TRABAJAR POR UN MUNDO
DONDE FLOREZCA LA JUSTICIA Y LA PAZ, PARA LA GLORIA DE TU NOMBRE.

 

 

 

 

 
Copyrigth © Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso Arquidiócesis de Buenos Aires, 2005-2010
 
 

 

 

 

 

 

 

 

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